viernes, 16 de marzo de 2012

HISTORIAS DE UN PRIMER SUEÑO...


Ella se fue a su sofá naranja, se echó mientras oía un poco de música. A la vez que él hacía una ensaladita de pasta, algo fresco para coger fuerzas. Cuando este acabó fue hacía la salita para avisarla y poder pasar un rato juntos, mirarse a los ojos, cogerse de la mano, y olvidar todo por momentos. Pero cuando llegó ella estaba dormida, como él había supuesto. No tenía ninguna gana de despertarla, porque era mejor que ella durmiera un rato y luego ya comería. Al verla tan tranquila, él decidió sentarse con ella.
Con mucho cuidado la levantó la cabeza y los hombros y la echó sobre sus musculosas piernas, la apartó el pelo para que no la molestara y la cogió la mano, como a ambos tanto les gustaba, les encantaba sentirse, estar de la mano, mirarse a los ojos… y sobre todo ahora los dos necesitaban sentirse. Con la otra mano, la acariciaba suavemente la cabeza, y los ojos de él no podían dejar de mirar su rostro, sus ojos cerrados, su nariz con sus pequeñas pequitas y los labios que tantas veces había besado.
Al verla así y debido a las turbulencias de los últimos días, al chico se le pasaron muchas cosas por la cabeza: (…) 

domingo, 4 de marzo de 2012

CARICIAS EN TU PIEL



Siento indiferencia cuando corren las agujas del reloj porque sé que algún día llegará ese beso lleno de inocencia.


El recuerdo trata de imponerse al olvido porque el mundo no daría vueltas si tu mirada desapareciera de mis entrañas.


Y la ausencia decide esconderse tras unos retratos de papel que arden cuando una lágrima recorre mi piel.


Amor es inmenso, cariño es insultante… siento lo que siento pero pienso que es violento.


Horas perdidas llenas de vida, lento tic-tac y ansioso latido, tus ojos son el sol de un día nublado.


Lágrimas derramadas en un río que desemboca en el mar donde los sentimientos sobreviven para algún día poder izar las velas.

Apariencia de normalidad cuando en realidad mi mirada se detiene en tus labios distraídos que algún día sellaré.


Juego de palabras, escondite de sonrisas, rastreo de miradas, encuentro de sentimientos, pañuelo de nudos y lazos… resignación a las normas.


Y el camino que recorre tu cuello hasta acariciar tu oído con un dulce y sincero te quiero no es más que un humilde principio


Porque mi camino comenzó cuando tu mirada se detuvo en mí, ahora sólo espero que el destino juegue a nuestro favor y que tus pies decidan echar a andar para nunca parar.